Wwoofing en Coromandel

Hola.

Hola de nuevo.

Tengo muchas excusas muy validas para no haber escrito por tanto tiempo, pero no dejan de ser eso: excusas. Intentemos retomar esta aventura.

Quedamos en Hobbiton y de ahí seguí para el norte, siempre hacia el norte, hacia la península de Coromandel. Recorrí algunos lugares no muy trascendentales y decidí dejar de viajar por un momento para ahorrar algunos pesos (dolares), y para tener una nueva experiencia decido hacer “Wwoofing”.

¿Y que es el Wwoofing?

Bueno, WWOOF significa “World Wide Opportunities on Organic Farms”, que traducido al español significa “Vas a trabajar en una granja orgánica y te vamos a pagar con comida y techo porque somos hippies y no creemos en el valor de las divisas. Y nos gusta esclavizar turistas”

Entonces me meto en su pagina web y hablo con una señora de 60 años llamada Katherine, que muy amablemente accede a adoptarme como esclavito por una semana. Viajo hasta su propiedad, llego, y la señora muy feliz (y enana) me abre las puertas de su casa. La casa muy cómoda, bonita, y agreguen los adjetivos que quieran porque no haría diferencia, después de viajar por un tiempo en el auto se siente bien tener una ducha, una cama, WiFi, etc. Alrededor de esta fecha comencé el blog, y después lo abandoné por un rato como al resto de mis proyectos. Pero bueno, acá estamos.

Durante los próximos 7 días mi vida sería: trabajar 4 horas por día, que me cocinen las comidas, dormir, y pasear el resto del día. En papel es un golazo. En papel…

Primer día de trabajo, vamos al parque y me muestra la actividad que tenía que hacer en toda la semana: preparar una parcela de tierra para hacer una pequeña huerta comunal/vecinal. Conozco a uno de los vecinos cuyo nombre no recuerdo así que por una cuestión de mantener la consistencia vamos a decirle Bob. Bob era el tipo mas inglés que encontré hasta ahora: el té de las 5, charlas de las Malvinas/Falklands, y demases.

Pero por lo menos Bob era un inglés tolerante, sean como Bob.

Para resumir esto, la parcela de tierra la prepare en 2 días a pleno para tener mas tiempo para recorrer la zona. Pero como los planes no siempre salen como uno quiere, vino la lluvia y no hubo recorridos por la zona. Así que para matar el aburrimiento hice lo único que me sale bien – seguir trabajando. A palazo limpio arme un camino para llegar hasta la huerta, arme cercos para que las ovejas no se escapen (porque no les cabe una y se escapan igual), limpie zanjas, y esas cosas.

De nuevo, en papel es todo muy lindo pero la realidad se caga en tus planes. No paseé un carajo, trabajé mas de 4 horas por día, la comida me la tenía que preparar la señora pero ahora que recuerdo bien no hubo ni un solo día en que cocine ella. Ni siquiera compraba comida. MALDITOS HIPPIES. No saber cocinar y no tener con que cocinar son una combinación espantosa.

En cuanto a la Kathy, era piola. De nuevo, después de viajar solo tener alguien con quien charlar de cualquier cosa es genial. Y charlamos a lo loco, arrancabas hablando de que la hija se iba a casar y la dejaron a pocas semanas de la fecha, y terminabas hablando de Corea del Norte y sus misiles. Exactamente como me gusta. La tipa hacia Tai Chi y curtía toda la movida ultra hippie en conexión con la naturaleza.

En ese momento yo estaba leyendo mucho de bioconstrucción, construcción por métodos alternativos “eco-friendly”, como casas de adobe y esas cosas. Y la tipa conocía un par de casas así por la zona y me llevo de paseo a visitarlas. Y que genial que es, ese hippismo si me agrada.

Una casa mega piola hecha de adobe con paneles solares
El interior de la casa mega piola, mega cálida
La huerta de la casa mega piola
Un estudio de dibujo hecho de adobe

En el ultimo día de trabajo fui a almorzar con Bob y la señora, me prepararon Scones caseros que estaban de rechupete y charlamos de las Malvinas. Es sorprendente ver que nadie sabe que los militares argentinos cortaban el suministro de recursos a los soldados, entre otros. En algún momento me sorprendió que Kathy me dejara la casa sola para mi mientras se iba a algún lado, a un X que le podía chorear todos sus jabones caseros y sahumerios de incienso – MALDITOS HIPPIES. La gente acá es de lo mas amable, pero esto me llevaría a bajar la guardia y ahora me recontra cabió porque en el momento que estoy escribiendo esto me acaban de chorear todos mis ahorros de la cuenta bancaria y soy pobre, pero eso es historia para dentro de un par de capítulos.

En fin, lo disfrute mucho, nuevas experiencias para abrir un poco la cabeza. Porque creanme que si hay algo que te pasa en este tipo de viajes es que te abran la cabeza. O que te rompan el culo y te roben todo, historia para otro día.

SALUDOS PARA TODXS