¡Por fin salgo de viaje!

¡Y salimos de viaje nomas!

Se termino la esclavitud por un rato, me saque los grilletes y salí a correr: como animal que paso toda su vida en cautiverio y ahora le toca vivir. Desde el buen Papamoa decido salir para el este con la premisa de viajar hasta quemarme todos los ahorros. Como colgué haciendo compras, y quise ver un atardecer fallido porque se me nublo todo, arranque a viajar de noche. Manejar de noche es genial, vas tranquilo, muchas curvas (porque las rutas de verdad tienen curvas) y todo hermoso. Y oscuro. Me prometí evitar viajar de noche porque me pierdo paisajes y esas giladas que parecen no ser importantes pero suman mucho a la experiencia de viajar.

Entonces encaro para el este, si. Mas específicamente para un camping del departamento de conservación que esta un poco lejitos… pero es gratis. Si señores, ratoneando como siempre – hay que sobrevivir che. La ruta hacia el camping cruza un arroyo, y por las lluvias que hubo ahora hay alertas de que el arroyo estaba crecido y no se puede pasar a menos que tengas una chata, pero como soy argento y me las se todas voy igual. ¿Adivinen que paso? El río… estaba crecido. Y no pude pasar.

Resignado pego la vuelta y voy al camping mas barato y cercano que encuentro. Esa misma noche contemple la vía láctea en un cielo despejado y una zona muy oscura, y como que me caí de culo porque nunca vi tantos lunares en la oscuridad. Me pasa siempre que me siento como que no sos nada y que el universo es gigante y toda esa junta de dudas existenciales, pero esta vez me pegó con todo.

Todavía no se cuando termina el ruido y cuando empiezan las estrellas, la edición no es lo mío

A la mañana salgo viaje y como no tenia ningún lugar especifico que digamos “quiera ver” me lo tomo con soda y voy paseando. Eso significa que tengo que parar cada 15 minutos porque todo es lindo… todo es genial. Y como el viaje por la costa es, bueno, por la costa, no paras de ver el mar un segundo y te sorprende lo magnífico que es ver tanta agua junta. Voy viajando, parando, sacando fotos, parando, sacando mas fotos, y bajando 800 mil cambios, porque al estar solo nadie te corre y los tiempos los pones vos. Esto de no laburar es sabroso eh. Y fotos, a todo.

Never pony.

El primer objetivo es llega a East Cape Lighthouse, el faro que esta al este y donde podes ver el primer amanecer del mundo (ya se que no hay un primer amanecer, pero se entiende igual che).

El faro del este

Llego y espero el atardecer en el faro, solo, disfrutando la vista y la tranquilidad. Llega la noche y decido volver al auto para irme al joraca, pero… ¡es de noche! El camino al faro no es el mas seguro para manejar a oscuras, hubo unos derrumbes y está como para descuidarte y caerte de jeta al mar con auto y todo.

Desde el faro

Y bueno, tuve que dormir en el faro.

Estaciono al lado de los baños y al sobre, con un poquito de miedo porque es mi primera noche solo en el medio de la nada y no tira nada que aparezca un Jason y me complique la vida. También acá son muy estrictos con las multas y eso, y si te agarran durmiendo donde no les cabe que duermas te clavan una multita de unos 2000 pe… como para meter miedo vió. Y las multas te las ponen, no se andan con vueltas.

Pero me despierto y todo joya, como no me comí ningún garrón me preparo un buen desayuno. Mi dieta para este viaje es: avena para desayunar, arroz y pastas con muchas latas de colores y sabores para el resto del dia: pollo, atun, salmon, porotos, y esas cosas que sentís que si comés todos los días te vas a arrepentir en un par de años. Pero bueno, soy pobre, campamentista, y el objetivo es sobrevivir. Ah, y vi el primer amanecer del mundo 🙂

La reconocen esta?

Ahora si, salgo desde el faro y por la costa este, hacia el sur.

¡Se terminaron las historias de kiwis carajo!

Hasta que tenga que volver a trabajar.