Kiwis: así arranca el viaje?

En el post anterior no conté nada de la temporada de kiwis. De vago nomas.
Considerando que esa temporada duró 3 meses, y es la etapa más larga de este viaje hasta ahora, le voy a dedicar un capitulo.
Mas bien varios.

Y así, este viaje que parecía color de rosa, vacaciones eternas, joda y recorrer infinitas rutas, comenzó con trabajo. Si señores, los primeros 3 meses del viaje arranqué laburando.

Al que se atreva a preguntar “¿por qué?”, iluminaré su existencia: Porque no tenía guita. Para venir a Nueva Zelanda vendí mi bella TV y mi querida PS4, y como el mundo en el que vivimos es injusto solamente me alcanzó para pagar el pasaje de venida y el seguro de viaje. Así que sumado a eso, mediante tramoyas familiares pude tener plata para sobrevivir un mes. O dos meses, cirujeando.

Como ya habrán leído en el post anterior, los planetas se alinearon y después de 4 días conseguí trabajo. Después de la entrevista, y con un Nissan Tiida alquilado en mi poder (el que alquilamos con el uruguayo para ir a mendigar sueldo), me busco un lugar para pasar la noche. Le pregunto a un tipo en la gasolinera y me manda para el Te Puke Backpackers, el hostel del barrio. Por fuera esta muy bien ambientado, lo ves de lejos y parece un granero rojo, como si estuviese lleno de animales.

Entras y te das cuenta que no era ambientación, parece estar lleno de animales. Sucio, muy sucio, y yo no soy de esos que se quejan por estas giladas pero que lugar desagradable. Lo mas desagradable del lugar es la dueña, una tipa que vos la ves y ya te das cuenta que es una personita no muy amable.

Interrumpimos este programa para traerles un segmento de la conversación con la vieja del hostel.

Yo: ¿Cuanto cuesta la noche?
Ella: Tanto.
Yo: Joya, me voy a quedar una noche.
Ella: Ah, la estadía mínima son dos noches.
Yo: Pero mañana me tengo que ir.
Ella: Dos noches.
Yo: Bueno, está bien.
*Pago*
Yo: ¿Cual es mi habitación?
Ella: ¿Tenes bolsa de dormir?
Yo: No, ¿por?
Ella: Porque las camas no tienen sábanas. Si querés sábanas valen $10 y te lo devuelvo cuando te vas si las sábanas están bien.
Yo: ¿Eh? ¿Las camas no tienen ropa de cama?
Ella: Solo frazadas.
Yo: Todo bien, no uso sábanas entonces.

¿Se entiende que no le interesa una mierda tu estadía, y que lo único que quiere es plata?

*Vuelvo a la oficina a los 20 minutos*
Yo: Disculpame, en la cocina no hay nada para cocinar.
Ella: Si, si querés ollas y esas cosas tenes que pagar $10 más y te lo devuelvo cuando te vas si las cosas están bien.
Yo: ¿Por qué tengo que pagar por todo?
Ella: Porque los mochileros no cuidan nada.

En fin, esto sigue por horas. Me da cosas, pero me faltan cosas. Las duchas no tienen luces. A la mañana cucarachas en mis platos. ¿La llave para la puerta? No funciona. Una vieja forra que le quiere sacar 2 pesos a los que van a viajar a su país. Lo peor de lo peor es que a muchos de los que están ahí les ofrece trabajo, pero el trabajo nunca llega. Y para tener el trabajo se tienen que quedar a dormir en el Hostel. Me tuve que quedar porque era de noche y no sabía para donde encarar, pero NUNCA vayan al Te Puke Backpackers.

A menos que su intención sea poner una bomba.

No quiero parecer “el quejoso”, “el pibe de departamento”, o cosas así. Es literalmente el peor lugar en donde estuve. Prefiero dormir en el piso en un parque. Va mas allá de eso, pagar por un servicio y que te caguen, o que te cobren de más por usar platos y cubiertos para comer porque sino, bueno, no podes comer. No es gracioso.

Por suerte me llegó el esperado mensajito de “¡a laburar!”, y escapé de esa tortura.

El primer día de trabajo me agarró de golpe, tan de golpe que tuve que ir en taxi a trabajar. Y al igual que en casa, los taxis son un asalto a mano armada. No cabe en palabras la rotura de ojete que me pegaron así que no entraré en detalles.

Obviamente cambié de rancho y me mande a mudar al camping local. El “Te Puke Holiday Park”. 50 dolis la semana eh, nada mal. Como vino todo muy rápido de la nada, el laburo y eso, me compre una carpa y dormí sobre un colchón inflable prestado que se desinflaba 3 veces por noche porque estaba pinchado, pero que bien dormí. Gracias cordobés por la ayuda prestada.

A pesar de ya tener laburo, la fruta se recolecta cuando la fruta quiere. Se esperan los primeros fríos del año para recolectarla, cuando su madurez es apropiada y sus niveles son los correctos.
Porque vos no tenes poder, tu patrón no tiene poder, y el patrón de tu patrón tampoco. Si el clima no ayuda, no se trabaja. Si al amigo kiwi no se le ocurre tener su madurez, sus niveles de azúcar, tamaño, contenido de materia seca, color y demases, no se labura.

Que puto es el kiwi (fruta, no persona ni animal).

Esto es para decir que en las primeras dos semanas trabajé tres días. Un día completo de laburo me paga la semana de camping y la comida de la semana. Así que 3 semi días de trabajo por dos semanas no esta tan mal (gasolero como nunca).

Mas adelante, ante la incipiente necesidad de moverme al trabajo – ya que se trabaja en plantaciones diferentes casi todos los dias – y las ganas de que no me choree un tachero de nuevo, me compre un auto. Acá arranca una cosa muy linda que tiene este país, y no me refiero a la presencia de papel higiénico en los baños mas recónditos de la isla. Es hermoso tener papel en todos lados.
Comprar un auto es un trámite que se hace en el día. En el día. Me fijé en internet, encontré uno que me gustaba, y un tipo con suerte como yo claramente no lo pudo comprar porque ya lo habían vendido. Pero me ofreció un Toyota Camry 2.2 Full, automático, del ’99… con 360.000 kilómetros.

Trescientos. Sesenta. Mil. Kilómetros.

¡Y le dije que si! Si la circunferencia de la tierra es 12750 kms, me compré un auto que dio la vuelta al planeta 28 veces. 28!!!!

Compañero de viajes en una mañana fria

Admito que mi fuerte no es la mecánica, pero cuando dí una vuelta en ese auto me voló la peluca. Que un auto con ese kilometraje ande como anda el mío es utópico. Kangoo, te quiero mucho, pero estas muy lejos y te engañé con otra. No llegas a 200.000 km y haces más ruidos que matraca de cumpleaños de quince. Toyota… como te quiero.
Pagué, el tipo me dio un papel, y me dijo literal (esto no es joda): “Ah, trata de ir al correo hoy y firmalo así te transfieren la titularidad. Si no podes todo bien, andá cuando puedas”. Y de hecho fui, pague creo que 200 pe argentinos, y el auto es 150% mio. La puta madre complicamos TODO, TODO AL PEDO. Me recontra cago en la burocracia argentina. Y si no recuerdan el quilombo que es comprar un auto en argentina acá tá.

En fin, ahora evolucioné. Soy un Charmeleon furioso que ya no duerme en carpa, más ahora duerme en su auto. En un camping lleno de borrachos, tranzas, y “pandilleros”.
La estadía en el “Te Puke Holiday Park” fue placentera, barata, llena de latinos, alemanes, franceses, y rancios. Teníamos cocina, baño, duchas, tranzas a disposición las 24 hs. Un árbol de paltas enorme, nogales, nueces de Macadamia. ¡Teníamos hasta un lago!… cuando llovía y se inundaba.

Teniamos cocinaaa
Crimen en Te Puke

Ah, había muchos rancios.

En las próximas semanas el trabajo empezó a tomar cierta estabilidad y consistencia. Ya veía el ahorro crecer y también, por qué no, las ilusiones de un viaje infinito. El trabajo en sí mismo fue muy interesante, y voy a tener que entrar en detalles de lo que era una jornada laboral pero eso es para otro día. Porque sí, porque hay que escribir. Le estoy agarrando el gustito a esto, escribir las cosas hace que realmente queden impregnadas en tu mente, y a medida que escribo me río y voy cayendo despacito, pasito a pasito, suave suavecito, en la flashada que estoy viviendo. Que lejos esta Gonnet, la pucha.

Y que fácil es irse por las ramas.

COCINAAAA

¿Ya les dije que había muchos rancios? Nunca en la vida me quisieron vender tanta droga como en Nueva Zelanda, pero como no consumo las conversaciones se limitaron a “No, gracias”. Excepto con un loco muy turbio que al darse cuenta que hablo español me dice que la única frase que sabe en mi idioma es “Hola muchacha, que linda bombacha”. Me encantaría saber si alguna vez tuvo oportunidad de usar la frase. Dios bendiga a ese tranza que me alegró el día.

Si alguna autoridad esta leyendo esto, hagan algo muchachos porque su control es mas mentiroso que la edad de Mirtha Legrand. Me quisieron vender porro en la calle, en el supermercado, en la plaza. Un gallego con la pierna enyesada y en muletas vino rengueando hacia mi, me preguntó si hablaba español, y me dijo que estaba trabajando. Saca una lata del bolsillo y me ofrece pepas. No les importa nada, de nada. ¡Hasta en Argentina se mueven por las sombras!

Que lindo es Te Puke. Y que putos que son los kiwis.
La fruta, no las personas.
Ni los pájaros.

Como verán, el Blog está en construcción y hay muchas ganas. Tengo muchos proyectos e ideas para el mismo, como una galería de fotos, cumbia de fondo, descuentos en McDonalds y más… pero si me conocen un poco saben que todos mis proyectos e ideas terminan en el “cajón de proyectos e ideas inconclusos”. Veremos que pasa.