En la isla sur

El recorrido sigue todavía, ahora en la isla sur.

Bajo del ferry, como conquistador que recién llegó a américa, en el pintoresco Picton. Primera vez en un ferry con un auto mio. Y el recorrido, como se imaginarán, sigue siendo hacia el sur.

En picton

Pero primero recorramos la zona. Voy para Blenheim, donde hago la parada obligada en la cervecería MOA. El Moa era un pájaro gigante, hoy extinto, algo así como un avestruz de 3 metros y medio. Y si bien lleva su nombre la cervecería esta 100% viva, y tienen una Chocolate Stout para chuparse los dedos.

Y sigo manejando (no mamado) hacia French pass. Es un estrecho en el mar, sin nada mágico mas que él mismo.

Como la paciencia la perdí de chiquito, no me quedo muchos días en el mismo lugar si no hay nada para ver. Así que habiendo visto esa zona, salgo para Nelson. Y recorro la ciudad, y como mi paciencia sigue siendo muy pero muy baja, salgo para Motueka, donde hay una piedra con forma de manzana partida.

Un barco que evidentemente esta oxidado
Alta manzana

Después de la manzanita seguimos bajando. No hay mucho por la zona así que voy directo para Nelson Lakes, donde decido hacer una caminata alrededor del lago bastante tranquila. Paso la noche en la cabaña, solo y mojado porque tuve que cruzar un río. Por suerte cuando me pongo a hacer el fuego encuentro un libro que me hizo compañía esa noche.

Termino la caminata, vuelvo al auto y retomo el viaje. Se darán cuenta que no me dí mucho descanso entre lugar y lugar, por ahí por ser mi primer viaje me ganó de mano la emoción de querer ver todo todo. Pero también de todo se aprende.

El lago de Nelson (Ha-Ha)
Otra pegando la vuelta
Se llama Whiskey falls, pero estan hechas de agua. Vaya uno a saber.

Ahora salimos para el oeste, a seguir la costa. En Westport paso la noche en un parador que tenía un bar en el cual había un local MUY borracho, que había ido a argentina en la época pre-2001 y estaba enamorado del país. Pero estando solo aprendes que no tenes que confiar en los borrachos así que rechazo la invitación de quedarme por la zona, y sigo para el sur.

Deporai

Un poco mas abajo, en Punakaiki, hay un lugar que se llama Pancake rocks, que es eso, formaciones rocosas con forma de panqueques (ponele). No se si eso le parecen panqueques, pero les dejo las fotos para que juzguen con sus propios hojoz.

Tienen forma de panqueques?
Pancake rocks

Y el mar hace cosas raras como salir a chorros parriba y te moja. Es toda una locura.

Y el agua que sale a chorros

Mas al sur encontramos a Arahura Valley y Hokitika Gorge, aguas azules turquesas muy bonitas.

Hokitika Gorge

Y ahora siii, material fotográfico jugoso, paisajes excelentes, nieve a lo lejos, hielo, etcéteras. Llego a la zona de los glaciares. Hay 2 glaciares aca: Franz Josef y Fox. Y donde esperas ver una maravilla de la naturaleza te encontrás la triste realidad del calentamiento global. Los glaciares son un chiste, un valle gris y seco que solo sirve como recuerdo de lo que alguna vez fue. Igual no me quejo y le saco fotos a lo loco. También se ve el Mount cook de fondo, el pico más alto de NZ con 3724m.

Ooooh nieve!
Mas nieve!
La tristeza de Franz Josef
“SACAME UNA FOTO A MI, EL PAISAJE NO IMPORTA DALE”
Chinaman el Fotógrafo, al rescate
La tristeza aun mas grande de Fox

Más hacia el sur llego a Haast y recorro el camino atravesando Haast Pass, hacia Wanaka. Con muchas paradas en el camino como para aprovechar al máximo esta etapa del viaje.

El mar
Cascada
Bosquecin
mas cascadas
MAS CASCADAS

Y eventualmente, pasando una colina, me encuentro el Lago Wanaka en el horizonte con una puesta de sol. Y llego a Wanaka. Bariloche, básicamente.

Turismo, cabañitas, lago, montañas.

Bariloche.

Wanaka Lago
El Wanaka Tree

Y el lugar esta tan bueno (y me canse de viajar tanto) que decido frenar el auto y encontrar un trabajito para quedarme. Al ser una ciudad turística no hay mucho laburo, y es todo hotelería, gastronomía, y esas cosas que no son feas pero que desconozco. Tomando una birra un francés me tira la data de un laburo de “dishwasher” (lavaplatos) y le mando un mensaje a la tipa. No se si es propio del rubro de lavaplatos pero me pegaron una boludeada hermosa. Que si, que no, que te llamamos. Como a mi no me vas a tener esperando, fui de nuevo y le dije:

“NECESITO TRABAJAR QUE ONDA QUE PUEDO HACER DECIME”, y me dijo:

“eeeeeeeeeh, veni hoy a la noche y te probamos”.

Bueno, prueba de lavaplatos… que tan difícil puede ser. Voy a la noche y el lavaplatos que me tenía que enseñar no era flash precisamente, me tenía fe, le puse garra, lave platos como nunca en mi vida. Termina la hora y todos felices y contentos, me llama la tipa al costado y me dice:

“bueno muy bien mañana te llamamos y coordinamos para empezar”.

Mañana no me llamaron un choto, y me enoje con todos los lavaplatos del mundo. Y el rubro de gastronomía es una bosta. Así que se me ocurrió revisar esa vieja idea que yo tenia hace rato, trabajar en un tambo. Y por ahí leo un anuncio que no pedía experiencia – cosa rara. Llamo, y al instante tengo trabajo.

Al día siguiente comienza mi aventura de lechero, con todas sus aventuras y desventuras, pero eso es para el próximo capítulo.