Kiwis: Cambiando de trabajo

Bueno, cada post es más largo que el anterior. No se por qué, agarro una tangente y llego hasta Alaska como directo por la panamericana. Pero prometo limitar la cantidad de palabras así no me odian mucho 😀

Sigamos con esta historia un poquito, ¿dale? Un poquito más, a ver hasta cuando me tienen paciencia con estas giladas.

Entonces… llego, consigo trabajo, trabajo durante meses, termino el trabajo. ¿Y qué hago después?

¡Sigo trabajando!

Porque, como mencioné previamente, me recontra re cabe sufrir. Termino la temporada de picking y me fijo en el calendario… hmm, eso me huele a invierno. Viajar en invierno debe ser muy entretenido pero por otro lado, bueno, viajas en invierno. Y como no tengo muchas ganas de cagarme de frío (y muchas de las actividades que quiero hacer son imposibles si hay nieve), decido seguir trabajando un poquito mas. Y digamos que el dinerillo no viene mal.

Con un amigo de eslovenia le preguntamos al patrón si conoce alguna changa para hacer después de la temporada, y después de las tratativas nos consigue un trabajo con su tío. Ahí te das cuenta que parece que estas trabajando para la mafia de los kiwis, entraste en el negocio familiar y no salís a menos de que mueras – o se te termine la visa. Nos dice que tiene un trabajo para nosotros, en Papamoa. Igual no es que vamos a irnos a una ciudad bien lejos porque esta a pocos kilómetros de Te Puke, pero por lo menos escapamos del camping por un rato.

Llega el día de presentarnos al nuevo trabajo. Vamos al lugar indicado, y claramente no encontramos a donde ir, entonces llamamos al nuevo patrón y nos pasa a buscar. Lo primero que hace es llevarnos a dar una vuelta por todas las plantaciones en las que vamos a trabajar… y me asusté. ¡Mucho laburo para hacer! Así que de entrada le avisamos que solamente nos quedamos a trabajar por 6 semanas, como para evitar pasarnos de la raya.

Parte de lo que pedimos fue un lugar para dormir, porque si bien el camping esta joya (y no me puedo quejar de como duermo en el auto) después de unos meses extrañas una cama, un baño, y una buena, buena ducha… entonces arreglamos y nos mudamos con la mano derecha del patrón, que vendría a ser como nuestro jefe directo, y su familia. En la casa somos como 9 personas y es un quilombo pero por algún motivo extraño todo parece funcionar.

Ahora ya no hay mas paz porque hay cuatro críos corriendo sin correa y rompiendo las pelotas todo el día, porque es lo que los niños hacen, pero como mis sobrinos andan todo el día corriendo sin correa y rompiendo las pelotas me siento como en casa. El mas chico era un desastre, pero a la vez era el único con el que podía tener una charla razonable – a pesar de que la única palabra que sabe decir es “no”.

Vivir en una familia kiwi es una experiencia genial, y desde mi punto de vista la única forma de interiorizarte en el estilo de vida del los habitantes del país. Es todo muy como en casa: no tienen empanadas pero tienen pies (léase pais), comen carne a lo loco, faltaban las milanesas y listo. Son todos mega piolas y viven extremadamente relajados. Les encanta el bourbon con cola y las bebidas energéticas. Ah y la doña era chef y me la pasé comiendo como un titán.

Como nos la pasamos jugando con los pibes me compre una pistola “nerf” y nos cagamos mucho a tiros hasta que empezamos a ligar en los ojos, en particular me comí un cuetazo que me dejó el ojo mocho por 2 semanas pero cosas que pasan. En los ratos libres agarro la guitarra o leo, y empiezo a meterme en el tema de las bioconstrucciones (casas de barro y toda la movida ecologica), ambas cosas culpa del Rafa que fue el manija que me lleno la cabeza de información y me regaló la guitarra y la caña de pescar (que ya usé pero infructuosamente). ¡Se puso la 10!

Y cuando llego el último día, salimos al viaje cada uno por su lado. Y a viajar solo, realmente solo por primera vez después de 4 meses trabajando en este país.

Ah si, el trabajo. Ser el “che pibe” en una plantación hace que sea todo mucho mas variado que juntar fruta. Si bien no aprendí nada trascendental el tiempo fluyó más amigablemente. No me apasiona tanto el laburo como para entrar en detalle en cada pelotudéz que hice pero brevemente:

– Poda
– “Reemplazar” kiwi green por kiwi gold
– Poda
– Poda
– Fijar las plantas a las estructuras que las soportan
– Poda de altura
– Injertos
– Desenterrar plantines y llevarlos a una plantación en desarrollo
– Poda

Alguna plantación
Ven esos plantines? Los sacamos todos!
Poda.

Queda claro que hicimos mucha poda, ¿no?

Y escribiendo me estoy poniendo al día con todo esto, este blog viene con un atraso de… 3 semanas a lo que voy viviendo pero ya casi llego, ya casi.

La despedida de papamoa